Una tarde nublada, el pequeño unicornio azul de nombre Filomeno, decidió salir a volar un rato.
En una nubesilla un diminuto caballito de mar estaba pasando por el mismo sitio que Filomeno, y le dijo:
-Hola Filomeno, ¿te has enterado que ha nacido el niño Dios? ¡yo si! y decidí llevarle un pequeño regalo, pero yo no tengo alas para llegar tan lejos.-
El pequeño unicornio se quedó pensando y le contesto a el caballito de mar:
-Yo se lo podría entregar, Panchito.-
Panchito, el caballo de mar, saco un trozo de queso de la bolsa de su chiquito pantalón de pana. Y Filomeno le preguntó:
-¿No necesita refrigeración?-
Panchito se quedó pensativo y con una cara de confusión, a los pocos segundos le pregunto a Filomeno: -¿Qué es refrigeración?-
Filomeno asombrado de la poca inteligencia de Panchito el caballito de mar, agarro el queso y se fue volando; por suerte el traía hielo tras su cuerno y logró mantener rico y sabroso aquel pedazo de queso.
Durante el trayecto para ir a visitar al niño Dios un trueno le cayo en una ala, débil se sentó en una nube a descansar y esperar a que el dolor fuera menor.
Y de pronto un pájaro simpático llegó al lugar y pregunto: -¿Qué haces ahí? ¡Esa es mi nube!-
Fue tanto el enojo del pájaro que saco una escopeta y mató al unicornio, sin siquiera dejarlo explicar la situación. Y claro, se quedó con aquel rico trozo de queso.
En eso, la paloma "Buena Onda", o sea el espíritu santo paso y asustado grito: ¿¡Qué has hecho!? Ese queso era el único que quedaba.-
El pájaro devoro el queso, sólo quedaron pequeños pedazos masticados entre sus dientes.
FIN.
Autoras en twitter:
@YannAuriAzul
@MapherB
No hay comentarios:
Publicar un comentario